lunes, 15 de septiembre de 2008

11/05/2008 20h04' (Escrito en una bolsa de vómitos)


Vuelo sobre el mar en dirección a Canarias, al que es por el momento mi hogar. Hay en mí un sentimiento que me hace saltar las lágrimas, pero no entiendo muy bien el porqué o mejor dicho qué sentimiento es. Me siento como al despertar de un sueño de los que jamás olvidas porque creo que es ahora que marcho cuando me doy cuenta de lo que he hecho y vivido. Es una resaca agradecida y en la que intento ordenar los recuerdos para no olvidarlos. Cada vez que miro por la ventanilla del avión los ojos se inundan de lágrimas y las lágrimas de nostalgia, esperanzas, deseos, recuerdos, ilusiones y desilusiones... Creo empezar a entender que mi tristeza, lo que provoca mis lágrimas no es nadie solo yo mismo. Quiero aprender más, quiero ser mejor, quiero afrontar retos con seguridad y quiero poder compartir mis días con alguien fiel a lo que soy, a quien soy y respetuoso con mis ideas. No aspiro a ser alguien socialmente importante, ni aspiro a tener poder o dinero, aspiro a amar y saber amar y ser amado. El amor puede ser un sentimiento totalmente irracional y aun así tener sentido, y si no es así quizás me haya vuelto mas loco. Quizás deba hacer que ese sentimiento irracional se convierta en racional y para ello tengo que conocer mas y aprender mas, ser mejor en definitiva. La vida no es como uno puede esperar pero puede esforzarse para que se parezca lo máximo a lo que habíamos soñado. Este viaje me ha servido para vivir un sueño durante cuatro días y recordar la causa de mis esfuerzos, lo que hace que mi motor funcione. Puede que solo quede en un corto sueño para siempre, pero creo que a veces es bueno soñar e intentar conseguir a quien quieres o lo que quieres. Así puede que algún día deje de ser un sueño.



1 comentario:

Anónimo dijo...

Me recuerda a la reflexion de personas antes de un giro absoluto a sus vidas, es muy gratificante cuando hay un porqué, y si no lo hay, el porqué acaba llegando igualmente. Todos deberían sentir esa experiencia que te prepara a lo que viene, y te hace un repaso de lo aprendido en lo vivido. Bienvenido seas pues, un saludo.