domingo, 28 de febrero de 2010

Valorando...


Mil canciones oí para recordarte,
por recordarte, todas evocaban
mi anhelo por ti, mis ansias de amarte,
mis deseos de compartir el tiempo contigo.

Ahora que estás conmigo,
que te amo, que te tengo
y me tienes, ahora, cualquier
sonido me parece una canción:
los pajarillos por la mañana,
el camión de la basura a la noche
desde tu cama, el goteo incesante,
perturbador y misterioso del WC,
el sonido que hago al rozar la
piel de mi mano con la piel de tu
espalda, el silbato de nuestras narices
cuando estamos rendidos en la cama,
el estruendo de un beso, cuando nos
acariciamos, las explosiones y alarmas y
demás sonidos raros de la noche,
tus gemidos de placer, mis gemidos de placer,
el soliloquio del sexo,
el retumbar de nuestros corazones
cuando nos abrazamos...

Ahora la vida es una consecución
de canciones sin evocaciones,
con momentos reales, felices
y especiales junto a ti.
Junto a la persona que sigue
luchando a mi lado por conseguir
que la música siga sonando,
sin aliento, sin pausa, sin fin,
en una orquesta de dos que
tocan todos los instrumentos
de esta melodía llamada amor.





Momentos










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