sábado, 17 de mayo de 2008

Estrofas sueltas··21/05/'07··05:00 A.M.

Me encuentro perdido,
pienso, ¿qué estoy haciendo?
¿que no estoy haciendo?
¿en qué estoy metido?

Sé que te amo,
sé dónde estoy,
dónde no estoy,
dónde quiero estar,
dónde no quiero estar,
es igual, sé que te amo.

La pasión lleva a la
impotencia de la razón,
decía Kant, pues es
bien cierto, si bien mi
amor es enorme, tanto
que no existe nada
que pueda explicarlo.

Tantas cosas, tantas materias,
tantas ciencias, tanto conocimiento,
pero al final, sólo se reduce a
lo que percibimos, lo que sentimos,
lo cual es igualmente explicable,
pero no por explicable es
inteligible, sólo se pueden aplicar
conceptos y definiciones a las cosas
para explicarlas, pero jamás sabremos
lo que son hasta sentirlas.

Nuestro sexto sentido es el amor,
nuestro sexto sentido es el corazón,
con él percibimos los vínculos afectivos,
con mayor o menor frecuencia o intensidad,
igual que olemos una flor,
o vemos una nube, sabemos
a quien amamos y cuánto lo hacemos.
Nuestro corazón es el instrumento,
cuando percibimos el amor,
este nos lo muestra, a veces se acelera,
otras se mueve y otras parece estar
lleno de plumas que hacen cosquillas...

La vida es un día,
justo hasta que duermes,
en ese momento, la vida
pasa a ser recuerdo.
Intento parar el tiempo
quedándome despierto,
pero al final vencen
el sueño y el recuerdo.
¿Por qué soñamos?
¿Qué es el sueño?
Quizás el sueño sea
recuerdo y quizás el sueño
nos muestra otra realidad,
otro mundo creado por nuestra
mente o... el mundo real.
Tantas cosas ilógicas y
tantas normas y reglas.
¿Por quédebe ser este
el mundo real? Guerra,
muerte, crueldad maldad...
Amor, bondad, amistad...
Sólo percibimos lo mutable,
lo que tiene un antónimo,
y no todo tiene por que ser así.

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