miércoles, 11 de febrero de 2009

Gárgolas















¿Sientes esa voz que fluye y refluye
desde el silencio de las gárgolas?

¿Sientes cómo te abraza, te impulsa
y te nombra ahí donde no estoy?

¿Sientes su ausencia táctil,
la fría llamarada de tu semblante
incrustado como talismán
en todo lo que miro?

¿Sientes la dilación infinita,
el vínculo biselado y flamígero
que te rompe y me asfixia?

¿Sientes la fisura,
la retracción de los dedos gravitando
alrededor de ningún dígito?

¿Sientes el cómputo imposible,
la herida del tiempo que resta,
el desgaste vano de mi prodigalidad
sobre tus ejes inamovibles?

¡Cuántas agrias premoniciones
arrumbadas como racimos en
el colector de cieno de los sueños!

Tu dicha a cambio de mi resistencia y zozobra.
El dolor a cambio del silencio ecuánime y
la risa inusitada del destino
que todo lo amortigua.

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