sábado, 14 de febrero de 2009

La veo venir, la veo venir...



Esta tarde:
presagios, cansancio, honestidad,
buscando palabras de Benedetti que no pude encontrar,
una caña con mi compañero en el bar de la esquina,
una cerveza en casa cuando me encuentro solo...

La veo venir hacia mí, serena,
tranquila pero con paso firme,
decidida a llegar hasta
el final del camino
y acompañarme a través de él.

Miro hacia atrás buscando
ocultarme en algún hueco,
pero no hay nada.
Lucho contra mis párpados
sabiendo que es una batalla perdida,
el cansancio, la dejadez se apoderan de mí
y ella, a sabiendas, aligera el paso.

Ya la puedo mirar a los ojos
y en una mezcla de sentimientos
intento aceptar su "compañía".
Miedo, serenidad, aceptación,
cuasi soberbia e incredulidad decreciente
recorren mis entrañas.

La siento. En mi estómago y mi pecho.

Tan sólo una mirada, una caricia
o unas palabras pueden hacer que se marche.
Y, al igual que su amigo
que al nombrarlo desaparece,
ella desaparece como llegó.

La paradoja de esta historia
es que no la leerán los ojos,
ni la oirán los oídos
que pueden salvarme.

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Ellos tienen razón
esa felicidad
al menos con mayúscula
no existe
ah pero si existiera con minúscula
seria semejante a nuestra breve
presoledad.

Después de la alegría viene la soledad
después de la plenitud viene la soledad
después del amor viene la soledad.

Ya se que es una pobre deformación
pero lo cierto es que en ese durable minuto
uno se siente
solo en el mundo.

Sin asideros
sin pretextos
sin abrazos
sin rencores
sin las cosas que unen o separan
y es en sola manera de estar solo
ni siquiera uno se apiada de uno mismo.

Los datos objetivos son como sigue.

Hay diez centímetros de silencio
entre tus manos y mis manos
una frontera de palabras no dichas
entre tus labios y mis labios
y algo que brilla así de triste
entre tus ojos y mis ojos
claro que la soledad no viene sola.

Si se mira por sobre el hombro mustio
de nuestras soledades
se vera un largo y compacto imposible,
un sencillo respeto por terceros o cuartos,
ese percance de ser buena gente.

Después de la alegría
después de la plenitud
después del amor
viene la soledad.

Conforme,
pero
qué vendrá después
de la soledad.

A veces no me siento
tan solo
si imagino
mejor dicho si se
que mas allá de mi soledad
y de la tuya
otra vez estas vos
aunque sea preguntándote a solas
que vendrá después
de la soledad.

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