La ilusión, el tiempo, los retos, la búsqueda de la felicidad, la esperanza, la voluntad, la potencia, las ganas... La energía que mueve a uno para continuar viviendo en este mundo, todo.
Todo se fue contigo. Se fue a ese hueco que dejaste en mi corazón, en mi alma, en mi cama y mis días, que ahora no existe, gangrenado por el dolor, y que sólo puedo rellenar con lágrimas de tu recuerdo porque tú ya no estás.
Hace tiempo, amor mío, que desapareciste en una niebla de dudas y dolor provocada por mí. Y ahora lloro el tiempo, lloro la pérdida, lloro el aire que nos separa, lloro la ilusión por la vida, lloro la soledad, lloro el dolor infinito de saber que no volveré a tenerte en mis días, a verte despertar a mi lado, mirarte en la ducha, oler la piel de tu cuello, verte sonreir, mirar como disfrutas comiendo chocolate, dar un paseo al atardecer, cocinar juntos, irnos a una acampada...
Todo se esfumó... Te perdí. Y, contigo, desapareció la energía de la vida.
miércoles, 12 de octubre de 2011
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