Hacerse a un lado, dejarlo pasar, y ver cómo se marcha por los raíles mientras gritas con el alma y el corazón "no te vayas, no te marches..." sin que cuerpo y razón hagan nada para evitarlo.
¿Y luego? Un vacío sordo y mudo, con sabor a hierro en la lengua. No llegas a ver más que la tierra bajo tus pies, nunca el cielo.
¿Y luego? Luego das la vuelta, levantas la cabeza y sigues caminando. Y sigues caminando. Todo suena, sabe y huele diferente, el aire es amarillento y ligero. El cielo tiene nubes blancas y el Sol brilla en tu piel. Tus pies son plumas y, entonces, echas a volar...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

.jpg)

No hay comentarios:
Publicar un comentario